La piel que nos separa: Una lección de amor propio

¿De qué tienes hambre? Te aseguro que no es de comida, bebida, excesos. Todos tenemos hambre de vida y la vida tiene hambre de expansión, de constante crecimiento. Si cambiamos el concepto de lo que nos da hambre, si nos cuestionamos y entendemos la raíz de la misma, le daremos la atención a las cosas que nos alimentan realmente. No es lo mismo comer que nutrirte. Alimentarnos, nutrirnos, sucede cuando lo que ponemos en nuestro cuerpo o mente nos da energía de vuelta para alquimizarla y poder darnos más; y después dar a los demás.

¿Qué tiene que ver esto con el amor propio y las relaciones?

Porque la unión sexual y romántica no es solo la unión del corazón. Para amarnos necesitamos también nuestros sentidos: La unión del cuerpo. Cuando nos convertimos en amantes ofrecemos nuestro cuerpo como un hogar seguro para eso que es sagrado entre los dos. Si seguimos teniendo inseguridades, si seguimos maltratando nuestro "templo", ¿cómo será posible tener espacio para eso sagrado?

Y no solo es la comida física, es la comida intelectual también. Observa tu diálogo interno, las ideas que con atención alimentas.

¿Cómo hacemos posible ese cambio interno o externo? Con amor y aceptación propia. Nunca cambiaremos algo que no nos gusta rechazándolo. Por eso las dietas fallan: porque empiezan desde un lugar de odio que es una emoción baja (aunque lo sientas fuerte, es una emoción que debilita y por eso se le da ese nombre). Todo lo que se inicia como castigo recrea esa vibración y los demás pueden verlo, sentirlo. Lo peor es que hoy en día, nos parece normal castigarnos y (mal)tratarnos obsesivamente para lograr una "Imagen ideal". Cuando haces esto, no estás escuchando tu cuerpo, y el problema es que nadie nos enseñó a cuidarlo sin censurarlo.

Antes de cambiar los malos patrones de alimentación que tenemos debemos aceptarnos tal y como estamos, esa es la pre-condición de la transformación. Usualmente nos aferramos a aquello que nos causa dolor, porque nadie nos enseñó a iniciar un cambio desde el amor, sino cuando ya con rabia, no quedaba de otra. Sé amable contigo.

Cuando nuestra relación con el cuerpo es adversaria caemos en situaciones como: hacer demasiado ejercicio, no comer nada, no dormir. Hacemos elecciones pobres acerca de lo que comemos, bebemos, etc. Algunos caen en drogas o en relaciones sexuales sin amor o sin sustancia real. No tomamos suficiente agua, no dormimos suficiente, pensamos que más importante es estar en línea. ¿Ves que hay formas en las que no te pones como prioridad?, ¿cómo le pides a alguien que lo haga entonces?

De esta forma vamos fragmentando nuestra consciencia, entrando en negación, matando el autoestima y haciendo de nuestros cuerpos un verdadero objeto. Reducimos nuestro valor a la cantidad de calorías que consumimos al día. El amor que buscamos no está fijado en condiciones externas, sino internas. Lo más hermoso es que nos enamoramos de las imperfecciones, de lo que hace a esa persona diferente a nuestros ojos, lo que la hace especial. La intimidad es un mundo propio lleno de detalles dentro de los cuales nadie piensa en el color de cabello que tienes, ni si estás depilada o no. Lo realmente importante, lo que recuerdas cuando una relación se acaba, es lo interno, lo que te hizo sentir.

Una relación verdadera requiere verdadera intimidad y, para eso, tienes que estar cómodo contigo mismo, con tu vulnerabilidad, adorarte tal y como estás, mejorar en lo que sabes que te tratas mal y aceptarte con gracia.

Lo más valioso que podemos lograr en esta vida es apreciación propia. Hasta que desarrollemos la capacidad de amarnos a nosotros mismos, nadie podrá hacerlo.

Ejercicio: Meditación con ojos abiertos frente a un espejo 

Quítate toda la ropa y relájate. Mírate. Respira profundamente, expande tus pulmones. Escanea tu cuerpo y fíjate dónde hay tensión mientras haces este ejercicio.

Ahora, mírate desde la cabeza hasta los pies escuchando los juicios que inmediatamente emergen al verte. Presta atención a lo que dices de ti mismo. ¿Eres tu amigo o tu enemigo?

Por cada parte del cuerpo que juzgues:

1.1- Pídele perdón a esa parte del cuerpo, por ser tan duro con ella.
1.2.-Dile palabras de apreciación.
1.3.-Agradécele por algo que hace por ti.