Reflexiones sobre la lactancia materna: las mamás comparten su historia

Las mujeres somos canal de luz, estamos constantemente alimentando al mundo con nuestra energía y la lactancia materna es un vivo ejemplo de esto. La experiencia de lactar es única, está repleta de beneficios saludables para ambos y fortalece el vínculo madre-hijo de forma natural.

Acá encontrarás los testimonios de mujeres que están viviendo o han vivido la lactancia materna con todo el corazón y te ofrecen recomendaciones basadas desde sus propias vivencias, porque no queda duda que estamos todas juntas en esto de ser y dar vida.

 

 

Carla Sofía Nones Faria, 32 años, tiene 2 hijos y trabaja.

Dir. de Proyectos en @nonesaqrquitectura

“Me comprometí a entregarle lo más natural y completo: la leche materna”

 

Amamantar a mis dos hijos han sido las experiencias más bonitas que he vivido. Tuve mi primer bebé a los 25 años, desde el momento que supe que lo esperaba, me comprometí a alimentarme lo mejor que podía y cuando nació Camilo, pensé hacer lo mismo: entregarle lo más natural y completo, la leche materna. En el hospital, conocí a una enfermera, quien fue como un ángel caído del cielo, me enseñó las bases de la lactancia materna. Ella me dijo: “Cada tres horas aproximadamente te pegas el bebé al pecho, 20 minutos de cada lado y a las 72 horas de dar a luz vas a ver cómo mágicamente tus pechos se llenan de leche” y así fue.

 

Me di cuenta de la cantidad de tiempo que tomaba dar pecho y me empecé a preocupar por el compromiso que había asumido de volver al trabajo en calidad de medio tiempo, por lo tanto practiqué la extracción de leche días antes de volver a trabajar y, con la ayuda de mi suegra, logré asumir mi compromiso: le dejaba un teterito listo con mi leche y al tiempo, lo sustituí por un único tetero al día de fórmula mientras trabajaba, luego volvía a casa y me sumergía en la maternidad.

 

Mi esposo fue un gran apoyo, cada vez que me veía dar pecho soltaba una frase alentadora, él estaba maravillado con la idea de que el bebé se alimentaba de mí. A los seis meses, empecé a introducir alimentos al bebé y fui quitando una toma de pecho semanal, cuando el bebé cumplió siete meses ya estaba destetado. Disfruté cada segundo la lactancia, sentí nostalgia cuando se acabó, pero me encantó también tener mi cuerpo de vuelta.

 

Tres años más tarde, tuve a mi segunda bebé, Carmela, e hice varios cambios que sentí fueron convenientes: dejé de trabajar por nueve meses, ya que esta vez iba a tener dos niños que cuidar y quería tener todo el tiempo del mundo para disfrutar la lactancia y la niñez de Camilo.

 

Decidí esta vez empezar la alimentación complementaria a los cuatro meses en vez de a los seis meses, pues con Camilo sentí a los seis meses estaba muy consciente de que la comida era leche materna y todo lo demás poco le gustaba. Esta vez no sustituí una toma de pecho por comida, la transición la hice dándole tres cucharadas del alimento (fruta en puré o sopitas) y luego pecho. Y así a los seis meses ya encantada con los nuevos alimentos empecé a darle un platico entero de alimento complementario para sustituir el pecho. A Carmela le di pecho hasta los diez meses.

 

Recomendaciones:

  • Humecta tus pezones desde la semana 38 de embarazo con las cremas especializadas y durante las primeras semanas de nacido del bebé cada vez que termine de comer para evitar roturas.
  • Una mamá necesita apoyo para criar a sus hijos, si es un familiar con mucho amor y tiempo disponible mejor.
  • Los bebés no se adaptan a un horario estricto, se adaptan a una secuencia de actividades más o menos a las mismas horas. Así que si a las 10:00 am le toca comer, pero son las 9:30 am y ya tiene hambre, pues que coma, no hay que forzarlo a esperar a una hora en específica ellos, al igual que los adultos, a veces tienen hambre un poquito antes o un poquito después de la hora acostumbrada.
  • Esta secuencia de actividades cambia cada tres meses mas o menos debido a que el bebé cada vez está más despierto y sus necesidades cambian.
  • Con base en mi experiencia, la leche materna sí sustenta al bebé para que duerma toda la noche, o siete horas corridas, la técnica es “cluster feed”. Por ejemplo, si la hora de dormir de tu bebé es aproximadamente a las 9:00 pm, cuatro horas antes, a las 5:00 pm empiezas a darle tomas de pecho seguidas, cada dos horas, para que se duerma muy satisfecho.
  • Lo que comes afecta a tu bebé, así que luego que el bebé nace, limita tu dieta a pocos alimentos básicos (avena, arroz, pollo, carne, papa, batata...) y cada tres días ve introduciendo a tu alimentación alguna fruta cítrica, huevos, brócoli, etc... si tienes suerte el bebé tolerará todo lo que comas, y si es alérgico a a algún alimento así vas a saberlo con precisión.
  • Disfruta esta etapa, hazte dueña de tus propias reglas y formas, tú eres única y tu bebé también. Obsérvalo bien y aprende a leer sus necesidades únicas.

 

 

Victoria Regner, 38 años, tiene 2 hijas y trabaja.

Directora de Arte en Mia Astral

El momento de amamantar es mágico, es una conexión suave y sutil, pero tal vez no lo sentís así y tampoco pasa nada, no es obligatorio”.

 

A mis 30 años, llegó Catalina, quien fue una gran sorpresa en nuestras vidas. Tuve un embarazo hermoso y nació por parto natural. Y luego comenzó la lactancia. En muy poco tiempo tuve que asimilar un montón de información que desnaturalizó un poco la experiencia: si bajaba la leche, si te daba fiebre, si desarrollaba mastitis, si tenía suficiente leche o no, etcétera. Para ese entonces trabajaba, pero tenía licencia por maternidad. Consulté a una puericultora que me ayudó, sobre todo con el dolor, y me dio información real y útil. Siguiendo con los éxitos, “Cata” no subía de peso. Así que después de llorar mucho, probar con el abominable saca-leche, tomar té de yuyos y sentirme muy sola, el pediatra dictaminó que “Cata” tenía que tomar leche de fórmula a los tres meses y el camino de la lactancia llegó a su fin.

 

Años después, a mis 35, llegó Ámbar. Nació por parto mágico-natural y lo primero que hizo fue trepar hasta llegar a mi teta. Era freelance así que a los dos días de parir, ya estaba trabajando de nuevo. Habiendo visto crecer a mi otra hija, sabía que ninguna profecía se cumplía: la conexión entre madre e hija nunca cambió, sino que se acrecentó con los años. Esta vez fue diferente, tal vez sin tantos consejos, con menos miedo y auto-exigencia. Le dí la teta por seis meses y se la hubiera dado por dos años, pero mi cuerpo me regaló ese tiempo que disfruté muchísimo. Hoy tengo dos hijas sanas, dulces, inteligentes y amorosas. Y dos tetas sobrevivientes a la batalla.

 

Recomendaciones (más bien ideas):

  • Busca a una puericultora antes del parto de ser posible, ayuda mucho tener la guía y soporte de un profesional. Consultá http://www.ligadelaleche.org.ar/, pues hacen reuniones y tienen información útil en la web.
  • Habla con mujeres que estén amamantando o ya lo hayan hecho y que no te cuestionen ni aconsejen sino que compartan su experiencia, de verdad que hasta que no eres madre (y odio decir eso), todo esto es física cuántica.
  • El momento de amamantar es mágico, es una conexión suave y sutil pero tal vez no lo sentís así y tampoco pasa nada, no es obligatorio. Parafraseo al pediatra de mis hijas (cambié al primero, claro): “el amor y el tiempo que pasan juntas es el mejor alimento”.
  • Amamantar es solo un pedacito de la vida que vas a compartir con tu [email protected], un momento más de la aventura que es crecer juntos. Los dos están aprendiendo y conociéndose. Escúchate a ti principalmente y déjate sentir que no te vas a equivocar.

 

 

Francesca Copello, 29 años, tiene 1 hija y trabaja.

Brand Manager en Mia Astral

Decidí dar lo mejor de mí, prepararme y entregarlo al universo, sabiendo que diera o no pecho habría hecho todo lo posible por el bienestar de mi bebé y seguiría siendo una buena mamá”.

 

Desde que salí embarazada supe que quería dar pecho, así que vi videos, me documenté y pregunté a mis familiares más cercanos sobre su experiencia, todo antes del parto. Algo que siempre tuve claro, es que estresarme o presionarme no sirve de mucho, todo lo contrario. La clave, desde mi perspectiva, es actuar y confiar. Así que decidí dar lo mejor de mí, prepararme y entregarlo al universo, sabiendo que diera o no pecho habría hecho todo lo posible por el bienestar de mi bebé y seguiría siendo una buena mamá.

 

Sin embargo, no era fácil no sentir presión. Primero por mí misma, como mamá quieres poder hacer todo lo mejor posible y con tanta información sientes que si no das pecho eres la peor mamá. Segundo, por las personas alrededor preguntando (desde antes que naciera la bebé y sin que yo les preguntara) si iba a dar pecho o no, por cuánto tiempo planeaba hacerlo, cómo lo iba hacer con el trabajo o qué fórmula planeaba utilizar en caso de que no pudiera dar pecho, si pensaba en cómo se pondrían mis senos, entre otras cosas. Y por último, por los mismos especialistas de lactancia del hospital, creo que no tuve suerte, ya que me tocaron unas personas con una actitud muy evaluativa, con la cual no me sentía muy cómoda, pero asumo estaban haciendo su trabajo observando también el comportamiento de mi bebé, quien afortunadamente desde que nació fue bien al baño, durmió sin problema y al darle pecho sentía y observaba cómo ella tomaba su leche sin dolor ni molestia alguna para las dos, por lo cual consulté las dudas que podía tener a las doctoras entre los primeros dos días y después no tuve necesidad ni ganas de ir a una consulta extra.

 

Tuve mi primer bebé por cesárea, fue un parto largo, por lo que cuando nació no la pusieron en mi pecho de una vez (como te dicen que debe ser) y al despertar me asustó pensar que por eso no iba a poder dar pecho jamás a mi primera bebé. Pero como dije, no dejé que el estrés me invadiera, decidí fluir y apenas la tuve en mis brazos intenté darle pecho y todo fluyó bien. Esto se ha convertido en los minutos preferidos de mi día: disfruto ese momento de las dos en el cual realmente no puedo ni quiero hacer más nada que alimentarla, nutrirla, tenerla cerquita y mirarla a los ojos.

 

Hoy día mi bebé tiene siete meses y ahora toma pecho entre tres o cuatro veces al día y consume alimentos sólidos. Mi meta era darle pecho seis meses y ya lo cumplí. Si llego al año excelente, si no, no pasa nada, ya cumplí con los seis meses fundamentales. Ahora me estoy informando para ver cuál es el mejor momento para quitarlo y cómo hacerlo sin afectar el crecimiento o desarrollo de mi tesorito.

 

Recomendaciones:

  • No te presiones o castigues, acepta las cosas como fluyan y reconoce tus logros y tu esfuerzo.
  • Lo más importante es hacer las cosas con amor y serenidad. Si tú estás bien, ella está bien.
  • Ponte metas alcanzables para ti, no te compares con el resto del mundo, cada proceso es único.

 

 

Luisa Elena Martínez, tiene 32 años, 1 hijo, actualmente embarazada y trabaja.

Co-fundadora de @dualarquitectura   

 

La intuición de una madre es muy poderosa, asesórate con los especialistas, pero sigue siempre tu intuición, lo mejor que le puedes dar a tu hijo eres TÚ”.

 

Mi experiencia fue un camino de mucho aprendizaje, hubo muchísimo miedo, frustraciones, pequeñas batallas cada día (algunas victoriosas y otras no tanto), pero siento que al final valió todo la pena.

 

Alfredo nació en Houston, Estados Unidos, hace tres años, en un Blue Moon (es un niño muy especial) pesando apenas 2.6 kilogramos, era muy chiquito y flaquito. Para la lactancia materna me había estado preparando y la hice de forma exclusiva desde el momento que nació mi bebé, comiendo una dieta balanceada y variada, pero sin excluir nada y dándome mis gustos sin limitaciones. En nuestras visitas al doctor le comentábamos que el bebé comía por períodos cortos de tiempo, se separaba y luego notábamos que no quedaba satisfecho, nuestro doctor nos comentó que era un “bebé mañoso”. “Hmm, ok”, pensé.

 

Al llegar a Venezuela, Alfredo tenía seis semanas y lo llevamos al pediatra, le tocó comer mientras estábamos en consulta e inmediatamente nos comentó que su forma de comer no era normal, que tenía alguna incomodidad, por lo que había que hacer más exámenes para saber qué lo estaba generando, pues sus heces tenían moco, llegó incluso a tener sangre, realmente comía mal y no ganaba peso. Por recomendación del doctor, comencé una dieta especial sin lácteos, ni harinas, ni granos, ni cítricos, ni pescados, ni mariscos, ni vegetales crudos, ni frutos secos, ni huevos... Pero teníamos que descartar lo que le caía mal al bebé, mientras tanto, a él le colocaron una fórmula especial llamada Nutramigen, porque aunque tenía buena producción, necesitaba desintoxicar mi cuerpo de los factores alérgicos y esto tomaría más o menos tres semanas.

 

Intentamos darle la fórmula, pero sin estar muy convencida porque su primer ingrediente es sirope de maíz, y cada vez que intentamos dársela, no tomaba casi nada y lo poco que tomaba lo vomitaba. Una consultora de lactancia nos recomendó darle lactasa, que es la enzima que necesitaba el bebé para digerir la lactosa propia de la leche materna, esto ayudó bastante, también probióticos.

 

Aproximadamente al mes de hacer la dieta, comencé a ver los resultados del esfuerzo, realmente tenía sensibilidad a ciertos alimentos, así que por prevención yo no consumo ninguno de la lista anterior por cinco meses y medio, nunca creí que sería capaz, pero la magia del amor de madre hizo su parte y por verlo sano y poderle dar lo mejor de mí haría lo necesario, Alfredo peleaba mucho con el pecho para comer, y comencé a darle mi leche, pero extraída en tetero y eso nos funcionaba, pero producir cada tetero a veces era difícil y estresante… la mayoría de los días solo producía lo que él tomaba, por las noches le daba directamente del pecho a libre demanda para estimular la producción, logré mantener la lactancia exclusiva por seis meses, y complementaria hasta los siete, siempre lo veré como un gran logro, y algo que me dio una gran lección de amor, de fortaleza disciplina y voluntad que no sabía que tenía, pero el amor todo lo puede.

La maternidad para cada quien es muy diferente, todas las madres hacemos nuestro trabajo con el mayor amor y todas las opciones de alimentación son válidas, siempre que tu bebé esté sano y tú seas una mamá feliz.

Recomendaciones:

  • Lo ideal para saber qué alimentos podrían irritar a tu bebé a través de la lactancia es hacer una dieta para comenzar y después ir incorporando poco a poco los alimentos para ir descartando, no todos los bebés son iguales y sé que esto no es lo que recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS), pero da muchísima tranquilidad saber exactamente qué le cae mal a tu bebé, y recolectando experiencias de amigas con quienes he tenido la inmensa dicha de compartir esta etapa, la mayoría de las veces algún alimento les genera reacción.
  • La intuición de una madre es muy poderosa, asesórate con los especialistas, pero sigue siempre tu intuición, lo mejor que le puedes dar a tu hijo eres TÚ, tu calor, tu cariño y todo lo maravilloso que viene de ti.

Tal como se aprecia en estos testimonios, la experiencia de la lactancia materna es un universo particular para cada quien. Siempre asesórate de expertos, pero sin dejar de escuchar la brújula de tu intuición. Siente tu cuerpo, siente a tu bebé, confía en el poder de la naturaleza y que esta oportunidad única de conexión sea de sanación.