Volver a conectar sin agenda

Si en mente ansiosa no entran respuestas, podríamos decir que en corazón ansioso no entran relaciones conscientes. Sabemos que las expectativas nos desconectan de la realidad, pues todo lo que caprichosamente queremos limita toda la gloria que merecemos y somos capaces de manifestar junto a otro. Si estás aquí, seguramente quieres experimentar una verdadera intimidad emocional con alguien, vivir eso que Cerati cantaba: “Te abrazo para sentir que a nuestro amor nunca podrán sacarlo de raíz”, pero…, ¿cómo crear o encontrar una conexión así?  

Es importante atender-nos y tenernos, para poder disolver lo que egoístamente esperamos del otro. Ten en cuenta estos recordatorios para elevarte, volver a conectar sin agenda y disfrutar de la belleza de relacionarte de la forma más humana posible:

 

  • Vibra con el agradecimiento. Todo el que entra en tu vida siempre tienen algo para mostrarte y enseñarte, y viceversa; cuando se va, es porque ya cumplió su propósito. Recordar esto nos eleva la frecuencia en todo encuentro, pues cada vez que hacemos un nuevo amigo o nos enamoramos de nuevo, creamos una conexión con lo divino y con gratitud nos acercamos a eso que llaman ágape (término griego que se refiere al amor universal, incondicional y fraternal).

 

  • Adiós al mito de la “media naranja”. Eso de la media naranja, la parte que te falta es un cuento muy viejo. ¿Qué tal sería estar con alguien que sabe lo que quiere, que llegue a ti sin preguntas, sino con respuestas, sin necesidades, ni todo ese paquete del pasado? Alguien que conoce y respeta su proceso, y hace lo mismo con el suyo, ¿cómo se sentiría eso? Piénsalo, porque para tener a alguien que se siente completo, tú tienes que estar completa. Uno atrae lo que es, siempre.

 

  • Haz voluntariado. Unirte a una causa social que te parece importante te abre el corazón y te acerca a los otros sin agenda, donde responden a un propósito mayor. ¿Te gustan los animales? Apúntate a un grupo en tu ciudad que se dedique a atender animales en situación de calle, por ejemplo.

 

  • Cuando miras el mundo del otro, expandes tu propio mundo. Escucha con atención y sin interrumpir lo que tu compañero/a te cuenta: sus anécdotas, sus historias, lo que le da miedo, lo que le apasiona. Dale espacio para ser tal como es. Esa vulnerabilidad que te ofrece es invaluable y crea empatía.

 

  • Higher love. Observa en lo que estás trabajando y enfócate en eso que amas hacer. Considera el valor que tiene lo que estás creando para otros. Es a través de eso que amas que (te) enciendes y te conectas con la vida. Permite que los demás sientan eso que amas. Cuando en vez de esperar que el otro nos de, le damos, nos elevamos.

 

  • Observa tus creencias limitantes en el amor. Probablemente tienes una idea del tipo de persona que te gusta como amigo o como amante, pero…, ¿qué tal si te atreves a salir con alguien totalmente diferente? Al abrirnos a conocer a alguien distinto, nuestro círculo social se expande y se nutre de algo que puede ser hasta mejor de lo que imaginabas.

 

  • Olvídate de los constructos sociales. Dejar de ver al otro como un puente egoísta entre tú y lo que tú caprichosamente quieres, como por ejemplo: tener hijos antes de X edad, casarte con alguien que sea de X manera, etcétera… esto nos limita y nos obsesiona a buscar los “candidatos” ideales para lograr esas metas. Si vibras carencia, obviamente encontrarás conexiones carentes. Intenciones amorosas nos acercarán a personas amorosas.