¿Por qué relajarte cuando no tienes tiempo para hacerlo?

“La tensión es quien crees que debes ser. La relajación es quien eres”.

¿Cuántas veces te ha pasado que tienes un sinfín de obligaciones pendientes y sientes que ni que ocurra un milagro vas a poder cumplir con todo a tiempo? En ese preciso momento es cuando es necesario tomar unos minutos para silenciar la mente, relajarte y “bajar las revoluciones”. Créeme, tu cuerpo te lo agradecerá y lograrás ser más eficiente. Al final no se trata de trabajar más sino de conseguir los resultados más óptimos en menos tiempo.

 

Tendemos a pensar que la palabra “relajación” está relacionada con vagancia. Formamos parte de un sistema en donde “no tener tiempo” es aplaudido y pasamos los días tan ocupados que vivimos en “piloto automático”, y por falta de “tiempo” dejamos de hacer lo que realmente nos prende la llama que llevamos por dentro. Creemos que manteniendo un ritmo excesivamente agitado lograremos ganar la carrera contra el tiempo y más temprano que tarde el cuerpo nos pasa factura.

 

Relajación es “liberar las preocupaciones y tensiones y dejar que el orden natural de la vida fluya a través de nuestro ser”. Es el estado de paz, serenidad, reposo físico y mental necesario para el funcionamiento eficiente del individuo.

 

Lo irónico es que cuando estamos más estresados es cuando menos nos damos tiempo para relajarnos, sentimos que el descanso es un lujo que no nos podemos permitir. Vemos la relajación como enemiga de la productividad y del éxito, cuando en realidad es todo lo contrario. El tiempo de relajación es uno de nuestros mejores aliados para mejorar la productividad, es aquel socio que nos ayuda a completar lo que empezamos y que nos quita el desánimo cuando las cosas no salen como las planificamos.

 

Perdemos mucho tiempo pensando en lo que tenemos que hacer, y este mecanismo mental generalmente causa ansiedad. Preferimos enfocarnos en lo que es urgente y no atendemos lo que es verdaderamente importante. Esto a la larga causa sentimientos de tristeza e insatisfacción.

 

“A menudo te sientes cansado, no porque hayas hecho demasiado, sino porque has hecho muy poco de lo que enciende la luz dentro de ti”.

 

Si eres una persona ambiciosa con ganas de tener una profesión que te encante y una vida personal plena, lo más seguro es que tengas más tareas pendientes que tiempo disponible. Es entonces cuando debes PRIORIZAR lo que es importante para mantener la armonía en tu vida.

 

Ahora bien, si alguien nos preguntara cuáles son nuestras prioridades, lo más seguro es que demos respuestas típicas como salud, familia, trabajo, espiritualidad, etc. Sin embargo, la realidad es que aunque nos hacemos creer que le damos preferencia a lo que consideramos más importante, ¿cuántas veces estructuramos nuestro día a día para atender esas prioridades?

 

Cuando decidimos tener una vida mucho más simple debemos examinar cuidadosamente cómo gastamos nuestra energía, dinero y tiempo. Debemos hacer introspección y usualmente tendremos que hacer cambios radicales para alinear nuestro propósito de vida con nuestro día a día.

 

Para reorientarte y aclarar tus prioridades hazte las siguientes preguntas:

 

¿Qué es lo más importante para mí? ¿Qué es lo que más deseo?

¿Qué cambios debo hacer para atender ese deseo?

 

Trata de responder a las preguntas con el corazón y no con la mente; sin prejuicios, sin culpas, dejando los miedos y las excusas a un lado. Escribe tus respuestas (en papel preferiblemente) y todas las mañanas antes de empezar la cotidianidad del día a día léelas, para que las tengas presentes en todo momento.

 

Siempre vas a conseguir tiempo para realizar las cosas que tienes que hacer. Haz la lista de tus tareas diarias en orden de importancia, especificando cuáles son las que obligatoriamente tienes que cumplir y dejando en segundo, tercer y cuarto lugar las que no son prioridad en ese momento. Luego, en la lista de tus quehaceres INDISPENSABLES, aparta unas horas para relajarte.

 

Descansar es de sabios, y si quieres evitar tocar fondo es tu responsabilidad que los momentos de relajación sean prioridad en tu vida. Si tomas el tiempo para relajarte serás más eficiente porque estarás más enfocado y tu memoria funcionará mejor. Recuerda que aquello que te hace feliz no se compra, ni se pide prestado. Aquello que activa tu luz ya está dentro de ti. ¡Sólo tienes que encontrarlo!

 

El momento de relajarse es cuando no tienes tiempo para ello

 

Colaboradora: Fabiola Márquez, creadora de WARIMBA, puedes conocer más sobre su trabajo en www.warimbapeople.com o en su Instagram @warimbapeople.