¿Cómo hacer planes en pareja?

Todos hemos experimentado, de alguna manera u otra, ese pequeño estrés de planear algo en conjunto con otra persona y es que, justo en el momento en que alguien nos propone armar un plan, nos sentimos bombardeadas por una serie de preguntas relacionadas a qué es lo que queremos, qué preferiría la otra persona y así, poquito a poquito, nos vamos sumergiendo en una piscina de ambivalencia, que termina convirtiendo cosas que parecen muy sencillas e insignificantes, como escoger un lugar para comer, en algo terriblemente complicado que termina a veces sacando nuestra peor versión, dependiendo de cómo manejamos las cosas.

 

¿Cómo hacer un plan sólido, que pueda satisfacerlos a ambos sin morir en el intento? No se trata de algo imposible, mucho menos de algo que debas evitar hacer, por el contrario, es parte de la base de una relación y no se detiene sólo en cuestiones de romance, podemos aplicarlo a todas nuestras relaciones de trabajo, sociedad, amistad, familia, you name it. Acá te van unas pequeñas consideraciones sobre lo que esto demanda de cada parte:

 

1.- Trabaja en tus expectativas: cuando vamos con demasiadas expectativas, fallamos en ver la totalidad de la otra persona y nos perdemos de encontrar oportunidades que nos puedan acercar a estas. No es necesario que renuncies a la idea de lo que quieres, pero sí flexibilizar tus ideales o ese resultado que te estuviste imaginando, abrirte a crear uno en conjunto y a, simplemente, dejar ser. La perfección o la espera de la misma, sólo causa separación. Disfruta el momento.

 

  1. Asume responsabilidades: cuando no hemos integrado bien nuestro Yo, nos enfocamos en hacer de lo exterior lo único capaz de satisfacernos y comenzamos a señalar culpables. En cambio, cuando asumes la responsabilidad de lo que te corresponde, eres capaz de atender tus propias necesidades, calmar tu diálogo interno y te permites compartirte con alguien más, te sientes con la capacidad de decir, si tu idea maestra no se dio como esperabas, “está bien, no pasa nada” y pasar a un nuevo plan.

 

  1. Encuentra en ti el poder de la decisión: cuando no estamos conectadas con nuestro deseo, nada nos cuesta más que tomar una decisión por muy sencilla que sea, y si intentamos que la otra parte adivine o decida por nosotras, bueno el quilombo se hace mucho mayor. Decide, recuerda que no hay nada más sexy que una persona que sabe lo que quiere y no tiene miedo de ir por ello.   

 

Internaliza estos procesos como si fueran los preparativos a una gran fiesta, y una vez que los tengas ON estarás lista para lo bello de planificar conjunto que es llevar esas ideas a acciones. Ahora que estás dispuesta a dar una batalla justa, en la que el otro puede ser escuchado de verdad, fuera del pedestal y ya no estamos condicionándonos a una fantasía, no dudes en contactar a tu pareja y comenzar las propuestas. ¿Necesitas algunas ideas?

 

Reúnete con tu pareja e intenta lo siguiente:

 

- Sean honestos con lo que quieren, lo que sienten, lo que desean manifestar o planificar y por qué.

- Escuchen propuestas: quizás ninguno de los dos haya dado con una idea que los satisfaga, pero eso no quiere decir que otra persona no tenga la respuesta. Comparen opiniones.

- Aprendan a negociar: está bien tener el poder de decidir y muchas veces, esto se agradece, pero en toda relación, romántica o no, se trata de conseguir el equilibrio.

- Identifica tus fortalezas y las de tu pareja y asignen tareas acorde a estas, si tienes el don de la planificación y la organización, sácale provecho y asume ese rol, ambas partes estarán agradecidas y si tu partner in crime es una de esas personas que siempre sabe cómo divertirse, déjalo/a a cargo de los planes que se relaciones a esto.

- Comprométanse, no sólo a hacer lo que se promenten entre ustedes y lo que se deben así mismos, pero también a explorar juntos fuera de su zona de confort. Está bien que a él no le gusten las fiestas, pero acompañarte a esa fiesta importante de la oficina es algo que pueden acordar.

 

Hay una cita de Bill Murray que es muy linda y dice: “si encontraste a alguien que piensas que puede ser EL indicado, ve con esa persona a lugares a los que sea difícil ir y de los que sea difícil salir”. No te niegues la oportunidad de probar cosas nuevas sólo por temor a la confrontación, no te limites por miedo a lo que la otra persona pueda pensar o a terminar decepcionada, trabaja mejor en lograr un mejor entendimiento, en explorar las distintas facetas del otro y ver cómo pueden complementarse o incluso, encontrar la manera de disfrutar el contraste, gran parte de la diversión de compartir con alguien es vivir cada parte del proceso y disfrutarlas tanto como disfrutamos llegar a la meta. La única manera de saberlo es intentándolo primero.