¿Cómo diseñar una conversación?

A veces damos por sentado todo el trabajo que hay detrás de nuestro proceso de comunicación y de lo importante que es llevarlo a cabo de una manera eficaz, todo lo que hacemos en relación con otros es una negociación, y la calidad de nuestras relaciones depende de qué tan buenas somos negociando, y ¿qué significa negociar? Ofrecer o exponer algo de nosotros, esperando recibir algo a cambio.

 

¿Cómo nos aseguramos de que estamos haciéndole honor a la persona que somos en nuestras conversaciones?, ¿Cómo saber si estamos siendo conscientes y no estamos actuando desde nuestra naturaleza reactiva? Muchas veces asumimos que se trata de estar a la defensiva o de ser agresivas todo el tiempo, cuando en realidad ésta puede manifestarse de muchas maneras, como por ejemplo, hacerte la mártir, evadir completamente la situación o huir.

Actuar desde nuestra naturaleza reactiva es acudir a nuestra zona cómoda y, por eso, es importante poder conectar contigo misma y saber qué es lo que normalmente haces cuando algo te molesta y comenzar a hacer algo al respecto, y aunque leas esto y pienses “qué fastidio, ¿por qué tengo que ser yo la que tome la iniciativa siempre?”, recuerda que la base de la espiritualidad es la responsabilidad, de eso te he hablado antes en este artículo "Clase de consciencia: ser espiritual". ¿Qué sigue? A continuación encontrarás tips para diseñar esa conversación que quizás llevas mucho tiempo queriendo tener, y aún no sabes cómo ejecutar.

  1. Identifica tu motivo: ¿qué quieres lograr con la conversación? Ten claros tus objetivos y úsalos para construir tu mensaje. En esta etapa es muy importante que seas lo más honesta posible tanto contigo misma como con tu interlocutor, los motivos ocultos pueden llevarte a complicar la situación. Conecta con tu deseo, quien no sabe lo que desea, no puede negociar.
  2. Construye tus mensajes claves: ahora que conoces tus objetivos, es momento de idear una forma para plantear una idea, piensa en la conversación como si fuera un rompecabezas en el que cada pieza cumple su función y una vez que las vayas colocando terminará siendo una obra maestra. La efectividad de la comunicación también tiene que ver con tu capacidad de argumentar, qué palabras utilizar, qué puntos abordar, entre otros.
  3. No subestimes a la otra persona: Sé respetuoso con los distintos puntos de vista que pueda tener tu interlocutor, muéstrale que te importa su opinión y que estás dispuesto a sacrificar un poco tu posición con tal de llegar a un mutuo acuerdo, eso sí, podemos hacernos responsables de la realidad, pero no de la culpa, recuerda siempre que partes de un lugar de dignidad para no caer en sumisiones.
  4. Manténlo auténtico y natural: Aunque se trate de una conversación difícil, es muy importante que puedas sentirte tú mismo y no agregar más tensión a la situación, no lo exageres armando un discurso que suene demasiado formal o tan relajado que la otra persona pueda interpretarlo como desinterés.  
  5. Los mensajes extraordinarios son más efectivos si presentas una propuesta extraordinaria: También se trata del setting, escoge un lugar o un motivo que acompañe tu mensaje, si se trata de una conversación importante, busca escenarios distintos de los habituales, prepara una cena especial. Hay muchas cosas que uno entrega, pero lo hace con gusto porque es la manera de honrar la relación con el otro.

Hoy en día existe una tendencia a evitar conversaciones cara a cara y escudarse tras un teclado o una pantalla y esto produce un deterioro en las relaciones. Recuerda que para tener luz hay que ser como la luz, y que la manera en la que actuamos está creando patrones para lo que recibimos de vuelta. Nuestra consciencia moldea nuestra realidad. Además, es mucho mejor vernos a los ojos y escucharnos in real life, ¿cierto?